El nombre de Bad Bunny vuelve a ocupar un lugar central en la antesala de los premios Grammy, donde el artista puertorriqueño llega a la edición de 2026 con seis nominaciones que lo colocan, una vez más, en el centro de la conversación cultural y musical a escala global.
El intérprete, cuyo nombre real es Benito Antonio Martínez Ocasio, figura entre los nominados en categorías de alto perfil, un hecho que lo convierte en el primer artista que canta en español en competir de forma simultánea en los apartados de álbum, canción y grabación del año.
Su más reciente producción, Debí tirar más fotos, también hace historia al convertirse en apenas el segundo disco en español nominado a Álbum del Año, logro que él mismo había alcanzado previamente con Un verano sin ti.
Reconocimiento a la música latina
Más allá de los premios, especialistas coinciden en que estas nominaciones representan un reconocimiento al crecimiento sostenido de la música latina en la industria internacional.
El álbum destaca por una propuesta que integra ritmos urbanos como el trap y el reguetón con géneros tradicionales de Puerto Rico, entre ellos la música jíbara, la bomba, la plena y la salsa, sin sacrificar identidad ni contexto cultural.
A ese impacto discográfico se suma el éxito de la residencia musical que el artista realizó el pasado año en Puerto Rico, una serie de conciertos que agotó funciones, atrajo público de distintas generaciones y reafirmó su conexión directa con la isla.
La residencia fue interpretada como una celebración de la cultura puertorriqueña y un regreso consciente a sus raíces, lejos de los grandes circuitos internacionales.
Impacto y proyección internacional
El alcance del proyecto también se refleja en su capacidad de conectar con públicos diversos. La mezcla de sonidos tradicionales y producción contemporánea permitió que el disco trascendiera las barreras habituales del género urbano y se posicionara como una propuesta accesible para oyentes de distintas edades.
La relevancia del momento se amplifica con su agenda inmediata, ya que una semana después de la gala de los Grammy encabezará el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl. Gane o no los premios, su presencia en las principales categorías confirma un cambio de época y consolida a la música latina como un eje central de la cultura popular global.
