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El Super Bowl ya está aquí y eso significa que millones de estadounidenses se sentarán el domingo para asistir a una pasión nacional: ver anuncios en la televisión.

La final de la NFL, el campeonato del fútbol americano, que enfrenta a los Kansas City Chiefs y los San Francisco 49ers, es el mayor acontecimiento del año para la industria publicitaria estadounidense.

Las empresas desembolsarán una media de 7 millones de dólares por 30 segundos para captar a la mayor audiencia que se concentra en el país en torno al televisor. El año pasado el total alcanzó los 115 millones de espectadores.

La presencia de la megaestrella Taylor Swift, que se espera llegue a tiempo después de su concierto en Tokio para ver jugar a su novio, ha aumentado aún más el interés.

Se espera que su romance con el “tight end” o ala cerrada del Kansas City, Travis Kelce, lleve la audiencia a niveles récord, con adolescentes sentados en el sofá familiar para ver a su heroína animar a su novio desde un palco de lujo.

Los anunciantes pagan sumas estratosfércias porque el Super Bowl es una de las pocas ocasiones en que una nación políticamente dividida y culturalmente fragmentada se reúne ante un mismo espectáculo.

“No hay ningún otro medio en el que puedas conseguir más de 100 millones de espectadores que estén viéndolo al mismo tiempo”, afirma Charles Taylor, profesor de marketing de la Universidad de Villanova.

“Es como en los viejos tiempos, cuando un anunciante podía llegar a la mayor parte de Estados Unidos con una campaña publicitaria. Hoy no tenemos otro medio para hacerlo”, añade.

Desfile de celebridades

Las agencias de publicidad quieren evitar caer en guerras culturales que podrían sorprender a las marcas entre dos fuegos.

El año pasado, Bud Light fue objeto de un boicot de la extrema derecha tras asociarse con el influencer transexual Dylan Mulvaney en las redes sociales.

Artistas de la serie “Friends” como Jennifer Aniston y David Schwimmer, así como con la superpareja británica David y Victoria Beckham participan en un anuncio de Uber Eats.

Lionel Messi, ahora en el Inter de Miami, es el protagonista de un anuncio de Michelob Lite en el que también aparecen la leyenda de la NFL Dan Marino y la estrella de “Ted Lasso” Jason Sudeikis.

Magullado por la polémica del año pasado, el anuncio de Bud Light se desarrolla principalmente en los predecibles confines de un bar deportivo.

Entre las apariciones de famosos figura el rapero tatuado Post Malone, que cantará “America the Beautiful” en el partido del domingo.

Tampoco se arriesga un anuncio de Budweiser en el que aparecen los emblemáticos caballos Clydesdale de la marca repartiendo barriles de cerveza en medio de una tormenta de nieve.

Como es habitual, los anuncios incluirán otros artículos que los telespectadores desean tener a su alcance durante las tres horas largas que dura el partido, de ellas más de más de media hora de publicidad.

Para PringlesChris Pratt, el bigotudo protagonista de “Guardianes de la Galaxia”, interpreta a un hombre que se parece a la mascota de la empresa de patatas fritas.

La estrella de “Wednesday” Jenna Ortega promociona Doritos extra picantes en un anuncio en el que trata de impedir que dos abuelas se lo arrebaten.

Más productos para la mujer 

El empuje de Taylor Swift ha dado mayor protagonismo a productos centrados en la mujer.

La marca de maquillaje NYX Professional asegura que “abordará la industria del fútbol, tradicionalmente dominada por los hombres” en un anuncio en el que aparece Cardi B.

La marca de jabones Dove pone de relieve cómo una mala imagen de sí mismas puede llevar a las chicas a abandonar los deportes.

Las grandes tecnológicas también harán acto de presencia, aunque la inteligencia artificial no estará a la altura de las criptomonedas, que en los últimos años han utilizado el Super Bowl para promocionar empresas que luego se han hundido.

Microsoft promocionará su recién relanzado chatbot Copilot, mientras que Google tocará la fibra sensible con un anuncio en el que su teléfono Pixel hace maravillas para los invidentes.

Para Derek Rucker, profesor de marketing de la Universidad Northwestern, la audiencia del domingo seguirá fiel a ver anuncios incluso con el circo de Swift.

La estrella del pop es “maravillosa”, pero “cuando llega la hora de los anuncios… la gente quiere, y lo hará, ver y discutir los anuncios“, dijo a la AFP.