El dilema de la factura electrónica en República Dominicana se vuelve visible ante la innegable modernización fiscal y los desafíos operativos que supone para algunos negocios, especialmente aquellos que cuentan con menor personal.
Mientras tanto, su implementación es un hecho a través de segmentos escalonados según la clasificación de contribuyentes, donde los grandes nacionales ya cumplieron desde mayo de 2024, los grandes locales y medianos vencieron el 15 de noviembre de 2025 y aquellas pequeñas, micro y no clasificadas, que representan el 98% del tejido empresarial dominicano, sostienen un plazo hasta el 15 de noviembre del concurrente año.
En conformidad con las cifras oficiales de la Dirección General de Impuestos Internos (DGII), al 6 de mayo del recurrente año, más de 1,640 millones de Comprobantes Fiscales Electrónicos (e-CF) fueron emitidos desde el inicio del sistema y aproximadamente 40,000 contribuyentes ya operan como emisores electrónicos certificados.
Asimismo, el 54% de los emisores activos utiliza el facturador gratuito de la DGII y el resto opera con software certificado.
“Con la facturación electrónica, la relación se transforma. La DGII ahora ve las transacciones en tiempo real, lo que facilita el cumplimiento tributario, estandariza las relaciones entre empresas, reduce costos de papel e impresión, fortalece la validez del crédito fiscal, disminuye la pérdida de documentos y mejora la eficiencia de procesos administrativos”, afirmaron los directivos de Alegra, software de contabilidad y facturación electrónica en la nube.
Desde su perspectiva, la incorporación de esta innovación digital radica en que todo es automático, validado y trazable; los bancos pueden ver el historial digital, siendo más accesibles para otorgar el crédito; los clientes corporativos confían más y la DGII ya no sorprende con auditorías por “información completa”.
“Es una relación donde ambas partes ganan claridad. No se trata de represión, sino de transparencia operativa que reduce incertidumbre para todos”, agregaron.
Preparación tecnológica
Aun cuando su uso resulta obligatorio, según lo estipulado por la Ley 32-23 sobre Facturación Electrónica en República Dominicana, la cuestión sobre qué tan preparado está el país en términos de tecnología resuena entre los ecos.
Como tal, los ejecutivos de Alegra afirman que la infraestructura técnica de la DGII funciona a través de los certificados digitales necesarios y las jornadas de capacitación nacional para reducir barreras de entrada.
Sin embargo, señalaron que el verdadero cuello de botella no está en la tecnología de la DGII, sino en la adopción de las mipymes, tomando en cuenta que operan con sistemas manuales muy básicos, no tienen departamentos de tecnologías, están en municipios con internet limitado, desconocen cómo integrar sistemas contables con la DGII y tienen miedo de perder información si transitan a lo digital.
Para las grandes empresas, el panorama resulta diferente, tomando en cuenta que desde el 2024 están adoptando esta innovación; tienen departamentos contables estructurados, consultores especializados, sistemas ERP implementados hace años y personal capacitado.
Las mipymes enfrentan presupuestos limitados, desconocimiento técnico, resistencia al cambio, miedo a “complicarse la vida”, indican, tomando en cuenta que se trata no solo de un cumplimiento a la automatización, sino de un salto hacia la formalidad.
Más desde Alegra aseguran brindar acompañamiento para este proceso desde una plataforma en la nube, interfaz diseñada de manera intuitiva, Inteligencia Artificial (IA) que automatiza el proceso de habilitación y soporte.
“El principal obstáculo no es solo tecnológico, sino de adaptación. Muchas empresas todavía operan con procesos manuales o muy tradicionales, y migrar a la facturación electrónica implica cambiar hábitos, capacitar al equipo y ordenar mejor la operación interna. Desde Alegra creemos que, cuando la solución es intuitiva y el proceso está bien guiado, la facturación electrónica deja de verse como una obligación y se convierte en una oportunidad para ganar control, eficiencia y formalidad”, explicaron al medio.
Beneficios económicos y administrativos
Resaltaron que uno de los beneficios más medibles a la hora de utilizar la factura electrónica está en hacer visible la actividad real del negocio, permitiendo que la DGII vea las transacciones en el mismo momento en que se emiten, siendo más difícil emitir facturas fantasma cuando todo es digital y trazable.
Añadieron también la disminución de errores en emisión y conciliación, información financiera en tiempo real, reducción de costos de procesamiento por factura, capacidad de vender a clientes corporativos y zonas francas que exigen e-CF, acceso a mejores tasas de crédito, entre otras más.
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